LOS VINOS DE ENERO 2015

Empiezo 2015 con tres vinazos monovarietales y un invitado al que nadie esperaba pero del que hay mucho que decir.


BOTTER. 2013. Pinot Grigio 100%. Casa vinícola Botter Carlo. Veneto IGT (Italia)

Este vino lo pongo no por bueno (que también) sino por sorprendente. Es el primer Pinot Grigio que he probado en mi vida y, a diferencia de otras variedades que al debutar con ellas me he quedado igual, con esta sí que he notado algo totalmente distinto a lo que mi joven paladar español está acostumbrado. ¡Qué cosa tan especial y tan rara!

Pinot Grigio es como se le llama en Italia a esta variedad de uva blanca que se dice procede de Francia, donde se le conoce como Pinot Gris. Actualmente está muy extendida por todo el mundo aunque siempre apareciendo por zonas de clima frío. Parece ser una uva que permite trabajar de muchas formas diferentes y por eso en cada zona presenta un estilo particular. En el caso que nos ocupa, es un Pinot Grigio italiano procedente de Veneto, al noreste del país. 

Color amarillo pajizo extremadamente pálido, casi transparente. En nariz presenta aromas cítricos y de fruta blanca pero siempre muy sutiles y delicados. Al beberlo lo que más me sorprendió fue el ataque y las sensaciones iniciales que nunca había experimentado antes con un vino: era algo con cuerpo pero neutro, como si no tuviera sabor a nada. Algo parecido casi a beber agua, pero que poco a poco iba ganando en aromas e intensidad para al final volver a unas notas frutales muy agradables. Para ser mi primera vez... algo desconcertante pero interesante a partes iguales! Veremos si el siguiente Pinot Grigio que pruebe sigue en esa misma línea. 



CORRAL DEL OBISPO. 2012. Mencía 100%. Viñedos Singulares. DO Bierzo (España)

La Mencía es una uva tinta que se trabaja con más frecuencia en el noroeste de España y que últimamente se está poniendo muy de moda. Y no me extraña. Se trata de una variedad alegre y fácil de beber que, a pesar de soportar crianzas medianamente largas, se expresa mejor cuando no ha pasado mucho tiempo en madera.

En este caso así es. Vino de viñas viejas con únicamente cuatro meses de barrica francesa. Es de color vivo y poca capa, nariz llena de fruta roja y algo de tostado de la madera, en boca tiene poca acidez pero es suave y muy redondo. Al tragarlo deja un gusto frutal y agradable. Y por si todo esto no te convence... la etiqueta mola un montón con ese bonito cerdo floreado!!






McMANIS. 2012. Viognier 100%. McManis Family Vineyards. California (USA)

Melocotón, melocotón, melocotón, melocotón, melocotón y más melocotón. Habrá quien se tirará el triple y dirá que albaricoque porque es Viognier y lo pone así en los libros. No lo sé, la verdad. No distingo aromas a tanto nivel. A mí este pedazo de vino me trae a la nariz melocotón y cítricos a tope (mucha naranja). Limpio, de color dorado, intensidad aromática increíble y muy prolongada; en boca es poco ácido pero fresco, suave y muy sabroso. Por algo dicen los entendidos que la Viognier es una de las uvas más fragantes y agradables de catar.


Es una variedad típica de las Côtes-du-Rhône, al sur de Francia. Es poco productiva pero con un gran potencial aromático: frutal y floral en los vinos jóvenes y con miel y especias en los vinos más evolucionados. Tremendo este blanquito de California  que me deja con ganas de seguir probando más Viognier, a ver si va a resultar que la tengo que subir al podium de mis variedades blancas favoritas. Y lo mejor de todo: 11€ en Zaragoza. ¿A qué esperas?



GRILLO. 2009. Syrah, Cabernet-Sauvignon, Merlot y Garnacha. El Grillo y la Luna. DO Somontano (España)

No contaba con poner en enero un Somontano y mucho menos este, pero a veces la vida tiene estas sorpresas. Grillo es el primer vino por el que he madrugado, he pasado frío en invierno, he sudado la gota gorda en verano, me ha caído ácido peracético en la cara y he conocido mucha gente interesante que me ha enseñado algo nuevo cada día. Un vino del que he hablado maravillas y, sinceramente, las seguiré hablando porque es espectacular: potente, complejo, bien ensamblado, intenso y aromáticamente muy largo. Una puta bomba dentro en una botella negra. Una de las pequeñas grandes joyas del Somontano que ya está dando y dará mucho que hablar.

En su día, con este vino empecé a escribir una página de mi vida que inesperadamente ahora ha llegado al punto y final. Mejor dicho, es un punto y seguido ya que tengo claro que mi recorrido en el mundo del vino no ha hecho más que empezar. Poniéndome filósofo y atlético a partes iguales, supongo que la vida es un maratón lleno de alegrías y percances en el que aun estoy por el primer avituallamiento del kilómetro 5... todavía no me ha dado tiempo ni de coger el ritmo de carrera! 



Y para cerrar como merece esta infumable y atípica nota de cata, quisiera acordarme de las personas con las que alguna vez he estado unido por este pequeño pero entrañable insecto: Beko, José Luis, Roberto, Pipo, Mika, Miguel, Raquel, Marta, Antonio, Marina, Lara, Shineb, Isabel, Ignacio, Fredy el camionero, Juan Carlos, Mustafá y ese otro camionero de Lapuente que a pesar de verlo tres veces por semana me he quedado sin saber cómo se llama. Gracias y mucha suerte a todos, ha sido un placer. 

Por cierto, si Grillo 2009 está bueno... su hermano pequeño el Grillo 2010 está para morirse del gusto. Cuando aprenda a volar y se deje ver por la calle vais a alucinar! Los que hemos tenido la suerte de probarlo lo sabemos bien...




¡Saludos, litros y kilómetros desde Barbastro!

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